Aaron y Michelle 8º capítulo

Todo pasa muy rápido, en un segundo está golpeando a Jean Paul y al segundo siguiente me estrecha entre sus brazos y me saca de entre el corrillo de periodistas que me ha rodeado.

Intento pensar, intento reaccionar… pero no soy capaz. Todo en lo que puedo pensar es en que después de dos meses por fin vuelvo a verle, a estas alturas no pido nada más, tan sólo poder verle ya me parece un milagro.

— Lo siento muchísimo Michelle, he estado fuera y he regresado esta mañana
— ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me dejaste sola? — me mira confuso
— Porque no soy suficiente para ti, te mereces a alguien mejor que yo
— Eso debería decidirlo yo ¿no crees? — le miro furiosa — me has hecho daño Aaron y ahora mismo te odio con todo mi ser
— Lo entiendo — dice alejándose un paso de mí — yo… no sé que decir para arreglar todo esto
— Dime lo que sientes, todo lo que sientes por mí y dime la verdad
— No puedo Michelle… no puedo — se da media vuelta y se va

Me deja sola de nuevo… no puede ser. No, no puedo perderle otra vez. Pero me quedo paralizada por el dolor que me atraviesa el pecho al sentir que va a volver a desaparecer de nuevo, que jamás volveré a verle y siento que me desvanezco.

Mi mente se llena de imágenes vividas a su lado, una calidez inunda hasta la última célula de mi cuerpo y en ese preciso instante sé que no puedo dejarle ir.

Salgo corriendo detrás de él y cuando le alcanzo volvemos a estar en la escalinata a la vista de todo el mundo.

— ¡Aaron! — le grito y se da la vuelta con los ojos como platos
— Michelle… por favor, no hagas esto. Las cámaras…
— Me dan igual las cámaras. Dime que no signifiqué nada para ti, dime que sólo querías mi dinero, dime que jamás sentiste nada conmigo, pero dime algo… necesito saberlo
— Michelle…
— ¡No! necesito saberlo Aaron porque yo sí me enamoré de ti — digo antes de pensar lo que digo

Y durante un instante el mundo deja de girar. Necesito que me dé una respuesta, que me diga algo, lo que sea, pero necesito saber la verdad y aunque parezca imposible me da igual que me estén grabando todas las cámaras del mundo, lo único que me importa es lo que sienta Aaron.

— Te quiero más que a mi vida Michelle, vendería mi alma al diablo para poder estar contigo, tuve que alejarme cinco mil kilómetros para poder darte espacio e intentar olvidarte, pero no se puede olvidar al amor de tu vida

Nos miramos a los ojos una décima de segundo antes de que Aaron me estreche entre sus brazos y me bese. El mundo gira de nuevo a nuestro alrededor, pero estamos él y yo solos, no hay periodistas, ni abogados gritando, ni flases ni cámaras ni siquiera está Jean Paul… sólo está el amor de mi vida besándome y sujetándome como si no me fuese a soltar jamás.

Unos minutos más tarde, cuando el mundo real vuelve a engullirnos lo único que vemos son sonrisas complacientes, ojos llorosos y un silencio sepulcral.

Mi abogado interrumpe para decirme que nos han llamado a la sala y que Jean Paul ya está dentro.

El juicio pasa terriblemente lento, sólo quiero salir de aquí, llegar a casa y perderme entre los brazos de Aaron. Cuando el juez dictamina sentencia, lógicamente condena a Jean Paul por difamación y en cuanto golpea con el mazo salgo disparada al encuentro de mi amor que me recibe con los ojos brillantes, los brazos abiertos y una de sus maravillosas sonrisas.

Pero en cuanto las cámaras nos vuelven a enfocar, Jean Paul se acerca a mí con la ira brillando en todo su cuerpo, Aaron se interpone entre nosotros con gesto amenazador.

— Ni siquiera lo intentes Jean Paul. Si la tocas te mato ¿lo entiendes? ¿o acaso te crees que eres el único que puede asesinar y quedar impune? — le dice para que sólo lo oigamos nosotros tres y yo me quedo sin palabras
— Eso tendrás que demostrarlo, no dejas de ser el hijo bastardo de mi ex suegro — dice tan tranquilo, pero está blanco como el papel
— Las pruebas ya están depositadas en la policía y sí, soy un hijo sin apellido paterno pero al menos no soy un asesino y un ladrón

Y en ese preciso instante como si la Providencia así lo quisiese, varios agentes de policía se acercan armados y detienen a Jean Paul que no deja de gritar mientras todo es emitido en directo por las cámaras de medio mundo.

CONTINUARÁ…

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